martes, 8 de febrero de 2011

ETA, BATASUNA y LAS MARCAS BLANCAS







Las marcas blancas. Pues a mi me suena a grandes almacenes. Las que etiquetan, envasan y venden Mercadota o Carrefour con licencias más que conocidas. ETA, Batasuna, secesionistas, políticos aterradores; viejos servidores encargados de renovar la mandrágora son a quienes por enésima vez los socialistas de siempre colocaran en los estantes de las instituciones democráticas. Se llamarán como quieran, argumentaran con palabrería calculada, manipularan la verdad de los hechos, mentirán y pervertirán el lenguaje, pero en definitiva unos y otros nos venderán terrorismo puro y duro con embalaje de terciopelo y precio barato.     

Sobre el pescante de este manoseado Sistema no sé quién tiene puestos sus sebáceos glúteos para gobernar a estos mulos. Es más, no sé si existe cochero, o lo hubo alguna vez. Si, sí, un burro aberrante. Si, no, una aberrante gansada. En ambos casos un castigo divino, no puede ser otra cosa.

La cuestión es que las bestias que tiran de este cascajo político, de este carromato de podredumbre han terminado rompiendo los aparejos. Entre coces y rebuznos han desparramado de Norte a Sur, de Este a Oeste por todo el solar patrio de otros tiempos, toda la porquería que les queda de lo que fuera un cargamento de esperanzas y, que, canallas, han convertido en frustraciones y hedonismo. Todos mandan, todos desbocados, todos con el morral rebosando y el bocado lleno de espumarajos buscan despavoridos quién les llene los serones y les sirva de mamporrero.

Ya lo sé, no estamos en tiempos de metáforas. Hay que ir al grano; y cuanto más claro mejor. Ahora, “amadísimos políticos”,( en este renglón y según el estado de ánimo, la lista de improperios podría ser larga, larguísima). Y el resultado si llegara a uno de vosotros, de sarcástica carcajada; de mohín guasón y frase manida: “je, je,… entra en el sueldo…” Pues nada; ¡hala amigos!, seguid exigiendo vuestra dote, el padre es generoso. Seguid sacando pecho, los tenéis a todos acojonados. Seguid secando úteros… y cerebros, de grandes y de pequeños. Seguid manipulando las listas de los parados, ¿quién se va a enterar? Seguid flirteando con tigresas y hienas, son de fiar. Seguid sentados sobre la poltrona y apretada la apestosa bota sobre la gran caja… seguid y estad muy atentos, porque puede que la parusía (civil por supuesto, que no divina) esté a punto de sobrevenir, y entonces no encontrareis piedra en la que esconderos. Torres más altas han caído, dice el clásico.

Saludos y gracias a todos.