domingo, 17 de junio de 2012

EL FONDO NO TIENE FONDO

Christine Lagarde

 

En Libertad  Digital:

El FMI exige a España recortar sueldos públicos y aumentar ya el IVA

Y ELIMINAR LA DEDUCCIÓN POR VIVIENDA








[…]Con la frialdad de quien no tiene que mirar a los rostros de aquellos a los que condena al desastre, nuestros generales económicos hablan de despedir funcionarios, de subir los impuestos, de bajar las pensiones o de reducir la cobertura de desempleo, ignorando voluntariamente los millones de dramas personales que cada una de esas sencillas órdenes encierra.

Ayer, el FMI declaró que España debería subir el IVA y reducir los sueldos de los funcionarios públicos. ¿Alguien del FMI se ha preocupado de ver qué impacto negativo tendría sobre la economía el subir el IVA? ¿No llevará eso a que se restrinja aún más el consumo? ¿A qué más cosas tendrán que renunciar muchas familias por esa subida? ¿Cuántos comercios más tendrán que cerrar sus puertas cuando el IVA se incremente? ¿A cuánta más gente se condenará al paro?

¿Les importa en realidad a los señores del FMI la respuesta a esas preguntas? ¿Le importa a nuestra clase política? Yo creo que no. No más que les importaba a los generales rusos o alemanes la vida de cada soldado individual.[…]

[…]Yo no sé lo que pasará mañana en Grecia. Igual que no sé cómo evolucionará la crisis en España en los dos próximos años. Pero si mañana se confirman en Grecia los peores pronósticos y la zona euro tiene que hacer frente a su primera expulsión de un país, algunos se lo tendrán extraordinariamente merecido. Porque han transformado a las personas en simples números y, al hacerlo, han demostrado que no merecen gobernarnos.

Porque nosotros no merecemos, ni tenemos por qué soportar, que nadie nos gobierne así, olvidándose de que, ante todo, lo que somos es personas. Y no simples números.

Al igual que también la tiene Vicente Verdú en su Libro EL CAPITALISMO FUNERAL (La crisis o la Tercera Guerra Mundial) Editorial Anagrama, S.A. 2009 Primera edición.:


[…]La economía, la ciencia social matemáticamente más avanzada, es en la ciencia humana más atrasada. Y ello obedece a que con frecuencia se abstrae de las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y caóticas, que son inseparables de las actividades mercantiles. Como consecuencia, los expertos económicos resultan especialmente incapaces para interpretar las causas y las consecuencias de las perturbaciones monetarias o bursátiles y de prever el curso de la economía incluso en el corto plazo.

Obedientes al cálculo, ignoran lo que no es calculable ni mensurable, como la vida, el sufrimiento, la alegría, el amor, el honor, la magnanimidad, la moda, la emulación, las comunicaciones y el mal humor. Su medida de la satisfacción viene a ser el crecimiento de la producción, de la productividad o de los ingresos. La economía puede establecer con precisión las tasas de pobreza monetaria, pero ignora la subordinación, la humillación o el dolor que experimenta a los pobres. Ignora, en otros casos, la confianza o la duda circunstancial en uno mismo y el gobierno. Y la voluble, excitante o temeraria inclinación a apostar.[...]
"España no es Grecia"... hoy, domingo 17, lo demostrarán ellos. Y mañana, lunes 18, lo ratificaremos nosotros. ¿No?



Saludos y gracias por su atención. 

domingo, 10 de junio de 2012

VUELVE LA REBELIÓN CÍVICA


Fue ayer, en La Plaza de Colón, Madrid, España. Una vez más, una bandera más clavada en el otero de la memoria, la dignidad y la justicia; un nuevo reto a la muerte, a la mano asesina de esta partida siniestra que juega, en el seno de sus malas entrañas, con el taimado y timador Loki como mentor de sus traiciones. Aquella deidad, que según la mitología escandinava fue origen de todas las canalladas y de todos los fraudes. O quizás sea algo más arraigado, más prendido en nuestra historia y nuestras fe: una fatídica lucha suicida contra la mano de lucifer que existe y habita entre nosotros.  
No importa el enemigo. Si es celestial, Dios proveerá. Si es terrenal, háganse a la idea, porque no existe poder instituido, ni juez, ni fiscal, ni altísimo cargo ni bajísima ambición capaz de difuminar en el tiempo el legítimo desagravio, el derecho a la verdad, que los españoles claman y reclaman. Jamás. Millones, miles, cientos… da igual, siempre habrá uno dispuesto a no dejar crecer la hierba sobre las lápidas de los mil asesinados por ETA; ni permitirá que el follaje parasitario y depredador ahogue 192 cruces ancladas para siempre a la sombra de la más vergonzante y tenebrosa caverna de nuestra historia. Porque aquellos son los nuestros; nuestros muertos por el macabro negocio que genera la parabellum. Y porque estos son nuestros mártires; 192 vidas de los nuestros, truncadas, amputadas, cercenadas de cuajo, victimas del genocida negocio político.
Tiempo al tiempo. Las lágrimas se enjugan. La pena se guarda en el corazón. Pero el recuerdo de la vida cruelmente frustrada; la memoria del ser querido amargamente perdido al amparo de la impunidad y la vileza, martillea el cerebro pidiendo explicaciones a Dios y a los hombres. Y a Dios, los creyentes, le admitimos que nos hable con los renglones torcidos. Pero a los hombres les exigimos que paguen por sus actos. Y si la Ley los protegen y las pistolas los escudan, esperamos mejores tiempos.
Puede que en los años que nos resten de vida, no logremos consuelo y desagravio; justicia y verdad. Pero enseñaremos a nuestros hijos a continuar esta guerra sucia que padecemos. Les advertiremos que por desgracia estamos a merced de los más bajos instinto que ni el Creador, ni la evolución ha logrado corregir en el ser digamos humano. Que existe una banda de forajidos con poder y crueldad capaz de matar a un niño y vender en televisión su patriotismo, su heroica lucha armada por la independencia. Que somos carne de cañón para las miserables guerras intestinas que los miserables político tienen por su miserables ansias de poder presente y futuro. La partida se adivina larga y despiadada, pero si no conseguimos el definitivo jaque mate en esta generación, será en la venidera. La fuerza que da la razón nos ayudará.

Saludos gracias por su anteción.

domingo, 3 de junio de 2012

ANTONIO, "EL COLORAO"






Nos acercábamos a la base de replanteo, cuando envuelto en una polvareda vimos por el camino de servicios que discurría paralelo a la traza un Land-Rover color amarillo oro. El último modelo de aquel año del señor de 1970; un magnifico 4x4 de la época con asientos anatómicos forrados en piel a juego con el salpicadero y puertas. Un lujo para pasearse por el campo y una chulada para la ciudad. Antonio se paró, giró el torso alzando la barbilla, con un cierto garbo militar que le daba el brazo doblado, ceñido a las costillas y la mano asida a la correa del trípode que llevaba al hombro y en la otra, dos o tres tramos de jalón recogidos en un ramillete, así como dispuesto para una fotografía, masculló: “Ahí va el hijo de puta…”  
Antonio medía poco más de metro y medio, pero tenía la fuerza de un toro; de piel agrietada, manchas rojas y pelo cobrizo, aprovechaba cuando orinaba para remojarse los brazos y la cara. “Er meao cicatriza una jartá” --decía convencido. Un gañan, un mozo de labranza de una pedanía próxima, que como a otros muchos, la construcción de la autopista les liberó seis días a la semana de trabajar al servicio del cacique del lugar y ganar algún dinero contante y sonante. Los domingos no. Porque ese día acudían a la batida, o al puesto para la tórtola, o a levantar la perdiz, o a qué sé yo. El caso es que debían mantener el vínculo. Por cojones. Porque la obra terminaría y el cortijo con su cortijero seguirían allí. Único medio de subsistencia, por decirlo así.
No será para tanto hombre –le dije seguro de cabrearlo--. "¿Qué no? –me respondió con la mirada perdida en el recuerdo-- ¿Qué no?... tú que sabes Topo. Ese tío es un cabrón con más “maera” que una aserradora. Él y todas sus castas. Y las tías peor. ¿Sabes que me hicieron el otro día en el puesto?... pues ná, que después de revolcarse y meterse mano con una de esas gachí, cuando ya estaban prácticamente desnudos y más calientes que un papelón de churros, va la tía y le dice: ¿no te vas a cortar ahora porque esté un patán sarnoso aquí delante, eh?  --Tú ahí quieto y aprende-- me soltó el muy cabronazo”.
El otro día vi a Antonio en la venta “El Pollo”. Parece que los años no le han maltratado en exceso. Creo que tendrá más arrugas en el alma que en el rostro. Nos tomamos unos vinos y recordamos algunas batallitas de aquella obra. Y aún le sonsaqué algunas de las "hijaputadas" que le hicieron pasar entre escopetas, algodonales y girasoles.  A él y a muchos que como él tenían que buscarse las habichuelas por esas tierras de señoritos y latifundistas.
“Esos tiempos no pueden volver nunca más Topo, nunca más” –me aseguró muy serio.  Eran vísperas de elecciones.

Saludos y gracias por su atención.