miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL 15M; PODEMOS… ¿CONFABULACIÓN o INICIATIVA PERVERSA?









 
El 23 de Junio de 2011, bajo el título de “MUERETE RITA”, terminaba servidor una entrada que hice con motivo del 15M en este blog con el siguiente párrafo:
[...]Hasta ahora, este ejercito de mercenarios, convencidos, oportunistas, porristas y simplistas están en ralentí. Pero se irá acelerando a medida que la fecha de las elecciones generales se aproxime. Y alcanzará velocidades de vértigo para cuando el Partido Popular se siente en la bancada azul del Congreso. Está escrito: tantos años de indolencia, de hacer y dejar hacer, de comer tarta mientras otros se indigestan, se paga. Se tendrá que comer el marrón que por méritos, honor y prestancia le corresponde casi en su totalidad a quién (quienes) lo van a utilizar como fusta para azuzarnos a todos, milites donde milites, sin importarles ideología, raza o religión. Veremos hasta dónde llegan a “tensionar”. La cuerda ya sabemos todos por dónde se rompe… 
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Ahí están. Y esta vez, con estrategia estudiada y bien pertrechados. Vestidos y ataviados para la ocasión. Con gente leída y preparada. Convencidas en cuerpo y espíritu; con guion bien aprendido, tic y muletillas insidiosas que calan hasta los huesos de un público absorto en la trivialidad de lo aparente. Y sobre todo, con dineros conferidos por secuaces de dictaduras mugrientas que pagan para extender la demagogia que a ellos les conviene, la que les permite vivir en el poder del ordeno y mando; la que quita a los ricos iniciativa, a los pobres dignidad y a todos libertad; la explotada doctrina marxista que a tantos incautos ha explotado, postrado, humillado, matado.
Aquí los tenemos, bien acomodados. Con las televisiones en sus manos por el beneplácito de jerarcas que solo se preocupan del Share sin escrúpulos ni miramientos. Y con la anuencia de los verdaderos dueños de todo lo que en el corral patrio se mueve, que pudiendo, no menean un solo dedo por evitarlo. Antes al contrario, los cobijan, los amparan, los promueven sin pudor mientras impiden con sus poderes fácticos toda posibilidad promocional a partidos más acordes, más afines al Sistema. Claro, creen tener, o haber encontrado unos tontos útiles para que asusten a la plebe con incivilizadas medidas contra la “casta” corrupta, para que así, la morralla entienda que contra ese lastre podrido que les pesa en sus alforjas, solo pueden ir ellos, para que así, el vulgo admita que ha de vivir con lo que les den ellos, aquello, que los nuevos señores feudales de esta era de incertidumbre y confusión, les tenga a bien conceder. Para que así, los cuatro tontos que se dejen embaucar por estos tres listos, entren mansos en los chiqueros de la izquierda enquistada y tradicionalmente populista; para que así, en su defecto, se vean inconscientemente inmersos en la otra, en la “derechona” zurda y pomposamente confiscatoria.   
Cada día que pasa, Podemos, me parece más una maquinación del extinto PSOE. Una conspiración en manos del hombre que sabe todo de todos y del agonizante PP, abocado (sabe Dios por qué) a seguir las líneas marcadas al son de los mariachis. 
 
 
 
Saludos y gracias por su atención. 


sábado, 25 de octubre de 2014

DE PÍCARO A CAPO




Don Gregorio Marañón termina su prefacio escrito para “El Lazarillo de Tormes” y editado por Espasa Calpe (Colección Austral) de esta forma proverbial:
“Mucho mal nos ha hecho estas historias picarescas, en la que el ingenio inigualado de sus autores dio patente de corso a la bellaquería, y creó en las gentes el desaliento que produce la injusticia entronizada, y ante el mundo engendró la falsa idea de una España desharrapada y cínica.
A muchos extrañará mi diatriba contra los libros de la picaresca. Lo malo es que sea tan humilde su vapuleador y que no hayan encontrado todavía para arrojarlos—en hipótesis—al fuego una mano genial, como aquella que arremetiera con mucha menos razón contra los libros de caballería.
Muchas cosas más he de decir, si Dios me da vida, porque ahora ya no me importan ni los respetos al puritanismo de los profesores, ni la consideración a esos tradicionalistas que ha perseguido con saña a tantos grandes escritores contemporáneos, a los que más han hecho por la gloria de España, sólo porque en pequeñas y perecederas cosas no pensaban como ellos. Y que en cambio no han tenido una palabra de condenación para estos antipatriotas de nuestro siglo de oro: sólo porque pensaban en cosas fugaces, como ellos.
La historia de España, de la España eterna, se ha de continuar sobre valores de ética rigurosa. Hay para ello que hacer muchas cosas. Una es escarbar valientemente en nuestra conciencia tradicional y arrancarle la buena hierba de la picaresca, el espíritu de LAZARILLO, vivo todavía; arrancarle de nuestra alma, a pesar del yelmo intangible con que lo protege la magia todopoderosa del ingenio”.
Pues 75 años después de tan lúcido y premonitorio ensayo, y pasados otros 460 desde que se escribiera el LAZARILLO DE TORMES, no es que siga vivo su espíritu de aquel ladino zagal, el de las novelas de picarescas, el desaliento que produce la entronización de la injusticia y su arte literario para justifícalo todo: el robo, el engaño, la informalidad ante la palabra, y hasta el mismo el mismo crimen, no. Es que se ha aumentado y corregido. Ahora, casi cinco siglos después la picaresca se eleva a la categoría de corrupción protegida por quienes debería velar por la integridad, se transforma en descomposición de toda la sociedad cuya podredumbre marea, son capos y mafias que campean a su libre albedrio, se convierte en un latrocinio generalizado al grado de terrorismo de lesa patria.
No cabe duda, el médico y humanista; el liberal e íntegro Don Gregorio Marañón se hubiese exiliado de nuevo, para quizás, repetirnos, ...“Ahora veo a España como nunca la he visto. Ya no vivo hundido en su propia existencia caliente, y a veces calenturienta, incansablemente generadora; sino que, desde fuera, desde una distancia sentimental mucho mayor que la del número de leguas que me separan de ella, contemplo su presente como si fuera una historia pasada; y su pasado como si fuera un sueño”.
 
Saludos y gracias por su atención-
 

domingo, 19 de octubre de 2014

Suresnes Vs 18 de Julio.




Ayer hizo 40 años que Isidoro mutó en Felipe González Márquez; en el inefable sofista por excelencia, en el hijo del vaquero, en el proletario de chaqueta de pana que llegó, hace ya cuatro décadas, de Suresnes a la efervescente neo-política española de 1974, en olor de multitud, protegido por políticos foráneos y arropado por la clásica y clasista endogamia de los afines al régimen Franquista.
Tenía faena por delante: transformar un sistema totalitario en un reino de taifas; una guerra civil que ganar y un botín que repartir entre los de siempre y los nuevos y altos padres de la patria.
Puso mano a la obra: al socialismo, le extirpó la denominación de origen. Borró lo de marxista leninista y consiguió que se le llamara: “felipismo”. Social Democracia (made in Carlos Solchaga) A la separación de poderes: “el difunto Montesquieu” (Alfonsodalescaña). Y sin acritud, el famoso espíritu de reconciliación, lo inmortalizó en una eterna película, como: “el criminal espíritu Franquista”, que dura ya cuarenta años y, de cuyo cansino guion y reiterativas escenas vienen viviendo los funcionarios del celuloide, entre escandalosas y sonrojantes subvenciones. Tanto es así que nuestros cotizados actores llegaron a fuer de repetir el mismo argumento, a hacerse todos republicanos y de furibunda izquierda. El personaje engulló a su intérprete.
Ea, partido con apellidos izquierdosos, poder hegemónico y Majestad republicano y liberador, tras la aparición uniformada en televisión. Todo listo.  Ahora una gran pasada por la izquierda y a vegetar. No había llegado 1984 (G. Orwell), pero sí 1982 (PSOE).
Y también llegó la corrupción institucionalizada, el paro galopante, el paro y sus edades, la subida meteórica de los impuestos, la confiscación de los sueldos, la subida disparatada de los precios, la hambruna, el hachazo a las pensiones, la delincuencia callejera, y en los despachos, y en el 3%; amén, del reparto progresivo de esta finca parcelada llamada España; el deterioro continuo de su historia, su cultura, su lengua, su dignidad y su orgullo de ser. ¿Y qué?
Ya tenemos a Podemos en puertas para engullir los diez millones de votos de entonces o el de los hijos de entonces o el de los incautos de siempre, para que Pablo Iglesias retome y restaure lo que González maquilló, lo que Santiago Carrillo hundió y el pueblo español descubrió, aniquiló, olvidó.
Esperemos que la experiencia, sea de verdad maestra.
 
 
Saludos y gracias por su atención.

miércoles, 15 de octubre de 2014

EL AUXILIAR DE ENFERMERIA. UN SERVICIO.


EL AUXILIAR DE ENFERMERÍA EN LOS CUIDADOS PALIATIVOS



 

         Los cuidados paliativos, como todos sabemos, son definidos como la asistencia total y activa a los pacientes y a sus familias por un equipo interdisciplinario y multiprofesional, cuando no hay esperanza de curación y el objetivo esencial del tratamiento ya no consiste en prolongar la vida sino en asegurar la máxima calidad de vida posible. El concepto incluye la satisfacción de necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales para el enfermo y la familia.
          Quienes de nosotros, como cualquier otro  sanitario, a lo largo de su carrera profesional en un momento u otro se enfrenta al cuidado de este tipo de pacientes, ampliará en gran medida sus conocimientos, tanto en el plano teórico como en el práctico. Pero sobre todo adquiere, otro modo filosófico para afrontar la frustración que, a veces, se produce por impotencia de la ciencia médica. Al tiempo que un agradable sentimiento te reconforta el ánimo, porque sabes que has colaborado aportándoles, en la medida que ha estado en tus manos,  un poco de bienestar y comodidad.
          Durante nuestro trabajo mantenemos,  una relación de cercanía con el enfermo y su familia que no la tiene el resto del equipo. El contacto directo y continuo que establecemos debido a nuestra labor, da pie a que el paciente deposite en el auxiliar una confianza que no dará a ningún otro facultativo, médico o de enfermería. Pensemos que el auxiliar esta constante y diariamente responsabilizado de la vida del enfermo: pendiente de todas sus necesidades, preocupado por mantenerlo en la más esmerada higiene, en el cuidado estrictamente sanitario, en los momentos de la alimentación, etc.
         En un periodo de tiempo relativamente corto, se percatará de su gravedad, desapareciendo toda confianza de una posible curación, y asumiendo los hechos, buscará en nosotros mucho más nuestro trato humano, que el frío ejercicio profesional. Se encuentra de repente, en una situación que no puede dominar, nos presenta ideas desfavorables, le impacta que personas extrañas le tengan que realizar todas las necesidades que poco tiempo atrás las podía realizar él sin ningún tipo de ayuda. Nosotros a través de la comunicación verbal ó no verbal, y apoyándonos en nuestra intuición  le haremos comprender con amabilidad, mostrándole confianza,  que estas necesidades que podemos cubrir, dejen de preocuparle. A veces una simple caricia ó una sonrisa sincera, es más efectiva que unos “buenos días” dichos de mala gana; un gesto de deferencia a tiempo, puede ocasionar más alivio, más relajo,  que un analgésico. 
         Estas personas, en un momento determinado, tienen unas ganas irreprimibles de contar cosas, aunque el hilo de voz sea casi imperceptible y les suponga un esfuerzo desmedido. En nosotros los auxiliares, siempre encuentran el momento oportuno para desahogarse: nos confiesa sus sentimientos de culpa; incluso a veces nos hace partícipe de sus deseos de perdonar y ser perdonado; somos, junto a su familia, la bata blanca con la que más íntimamente vive este trance, somos el personal del hospital con el que pueden dar riendas suelta a su ira ó bien en el que encontrar consuelo y sentido al sufrimiento. Aprovechan cualquier momento, para estrecharnos la mano, como si de esta manera sintieran algo de paz interior.     
         Los auxiliares de enfermería, que estamos en contacto directo con estas personas que necesitan de cuidados paliativos, hemos de esforzarnos más que nunca en transmitir entusiasmo; en ser delicados; en cargarnos de paciencia ante el paciente, y sobre todo en no enjuiciar sentimientos, valores y creencias, porque observaremos que los cambios de conductas y de profesión de Fe, pueden ser radicalmente opuestos tanto en un sentido como en otro. Debemos empatizar con el paciente y ser conscientes del estado en que se encuentra, procurando lograr, que esa sensación de abandono e impotencia que siente, disminuya, dado que para él supone un cambio extremadamente estresante.
         Cuando los recursos técnicos y científicos de la medicina, no son suficientes para conservar la vida, solo podemos aportar calor humano. Aparte de los medios farmacológicos y sanitarios necesarios para mantener al paciente, durante todo el proceso de la enfermedad, en el mejor estado posible de comodidad, tranquilidad y bienestar, debemos hacer un verdadero derroche de comprensión y de cariño.  Y nosotros los auxiliares de enfermería, estamos en el mejor sitio de la escala sanitaria, para practicar este comportamiento idealista y cargado de valores y ética moral. No cabe dudas, esta profesión es vocacional, y en estos casos es quizá, cuando más se nos pone a prueba.
         Junto, al drama que se apodera de todo el ser del paciente en fase terminal, como una parte más de la patología, va unido el comportamiento familiar. Aunque cada persona, cada enfermo y cada familia son diferentes, generalmente todos se derrumban ante una situación de infelicidad y desgracia. Les absorbe la tristeza y empiezan a preocuparse por el futuro, olvidando afrontar el presente, sienten soledad y la mayoría de las veces se irritan por la carga que supone el cuidado del enfermo o por la confusión que les aturde; se sienten culpables por lo que creen sus propios errores, por lo que les parece unas extrañas  circunstancias ó por no entender por que se ven en esta situación.
         Aquí, en la comunicación con la familia, de nuevo el papel del auxiliar de enfermería puede ser crucial. Estamos constantemente entrando y saliendo de la habitación, por lo que somos el personal sanitario más a mano para someterlo a todo tipo de preguntas, somos el profesional con el que aliviar, aligerar sus miedos y sus dudas. Por lo que hemos de poner en práctica todas nuestras dotes psicológicas, para comunicarles nuestro apoyo, para darles una respuesta que pueda paliar o calmar lo solicitado; debemos reforzar su autoestima, haciéndoles ver que pueden y saben cuidar a su familiar, valorando su utilidad.
        Al margen del trabajo estrictamente técnico, en el sentido humano, moral y ético, hemos de estar muy preparados para afrontar la muerte de un ser al que has estado cuidando en una relación estrecha, participando de su sufrimiento y el de su familia; mentalmente debemos permanecer totalmente entero, si no queremos caer en ningún tipo
de sentimiento negativo que repercutiría en ti mismo, en el enfermo y en su entorno.
         Compartir la vida y la muerte con otros, incluso con personas que ni siquiera conocemos, es en el fondo confesar, que ambas son la misma realidad. Más aún, es buscar consuelo y sentido al sufrimiento en algo misterioso y comprensible que a menudo nos ayuda a crecer y tomar decisiones que dan vida.     
          Quizá no esté suficientemente reconocido y valorado el trabajo que de forma discreta y prudente, venimos realizando los auxiliares de enfermería, pero ha de quedar patente, que en general, pero en esta unidad de cuidados paliativos en particular, aportamos, junto al resto del equipo interdisciplinario, todos nuestros conocimientos en materia sanitaria y todas nuestras habilidades, que constituyen verdaderas disciplinas científicas.
 

Hospital Universitario de Puerto Real, 9 de Abril de 2008

                              Victoria Cardona Berga
                               Auxiliar de Enfermería
 
 
Saludos y gracias por su atención.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Rajoy aborta el proyecto de ley Gallardón







No sirven referentes históricos ni citas bíblicas ni razonamientos humanísticos ni tratados filosóficos ni milenios de guerras ni pensamientos de atávicos místicos ni heredados principios morales ni la moral de los principios adquiridos… Nada vale, a esta generación de gentuza parasitaria incustrada en el poder político. Para ellos no existe patria ni pueblo; no hay justicia y libertad; no palpita más vida que la suya y los suyos. Carecen de nobleza de espíritu, don de grandeza, de dignidad. Sólo les mueve la avaricia materialista, el poder personal y absoluto, el disoluto deseo de su putrefacto corazón.
En sus luchas palaciegas, de puñaladas triperas, traiciones y rencores, ha tiempo, vino el divo ególatra a cantar una vieja opereta, esa que clama y reclama el pueblo que no ha olvidado su condición de humano: el derecho a la vida y la abolición de toda ley, que con manipulados silogismos y sofismas al uso, ampare el asesinato alevoso bajo el epígrafe de Aborto. No se lo ha permitido el gran impostor, que con su acostumbrada impostura le ha dicho que el libreto lo escribieron otros y la música la pone él. No hay más cera que la que arde. Aquel se baja del escenario con un aura demagoga que jamás más conseguirá y éste por enésima vez, vuelve a mear al público. Como hiciera en sus buenos tiempos “el rey del pollo frito”     
Esta es la nauseabunda realidad del aquí y ahora que sigue bien aferrada a linajes que disponen y deponen. A un infecto poder que a todos desprecia, a nadie oye y a la voz que refuta, amputa. A corrompidos puestos para el firmo, sello y rubrico que sentencia vidas y futuros, con un sólo fin, con un único criterio: salvaguardar el enorme bolo de su dolo. A un garabato para que se ejecuten decisiones tomadas por mentes hediondas, nihilistas y calenturientas al amparo de tribunales con arreglados sillones, leyes mutables y togas manchadas de mierda; convencidos, él y todos, que el riguroso cuidado que guardan, logrará que no les salpique la sangre; ni el dedo acusador; ni la vergüenza.
 

Saludos y gracias por su atención.

miércoles, 20 de agosto de 2014

CONFORMISMO GREGARIO




Con la corrupción, el latrocinio, el robo como norma institucionalizada, cualquiera diría que es imprescindible tranquilizarse, tomarse un Valium o, en un ejercicio mental sobrehumano, abstraerse del momento histórico que te ha tocado vivir.
Nada de eso es necesario. No hay histerismo, ni colectivo ni individual. Nadie se ha encendido jamás en un ataque de colérica impotencia, de despecho, de desagravio al amor propio, a la honra, a lo justo. Parece prácticamente imposible; tal es el estado de ñoñería, de insustancial coraje, de sinsentido del sentido; de apoplejía en el que andamos sumergidos. 
Nada… no hay forma ni formula, desde el 82 a la fecha así lo hemos hecho. Nos hemos tragado el “soma” del Partido, de las siglas y su salvífica redención. Año tras año, a palo seco y sin atragantarnos. Sólo, un flagelo masoquista ha sido y es nuestro consuelo en aras de una libertad condicional y un juego de urnas llenas con el último slogan que la televisión ha vendido. Basta hacer un somero repaso a la historia, sin meterse en profundidades, y comprobaremos que cualquier latrocinio a mano de los distintos Gobiernos de cualquier signo y sus aledaños siempre han quedado en aguas de borrajas. Algún cabeza de turco habrá pasado por el estigma de la cárcel. Sí. Pero para reponerse en la enfermería o flirtear en la de mujeres. 
Ya hace mucho tiempo que hemos asumido como inevitable, como parte del sistema, como peaje de la democracia, de los distintos Gobiernos socialistas, nacionalistas o peperos, y sus adláteres, todos sus desmanes y sus malditos asaltos al Erario. Sin trabuco ni faca, con carnet del partido y privilegio de aforado.
Así desde, lo que hoy se nos antoja un inocente tráfico de influencias de los hermanos Guerra al “míreme a los ojos señor Mariano Rubio” pasando por Filesa, Malesa, Time Export, Roldan, los Fondos Reservados, Comisiones del AVE, los Pellones de la Expo`92… Los EREs, etecé, etecé, hasta las desvergonzadas y multimillonarias dinastía de los Pujol, son un largo e indignante muestrario de la impune ignominia que la clase política en general y nacionalistas y socialistas en particular nos ha regalado al cabo de estas casi cuatro décadas.
¿Merece la pena hacer una breve o extensa lista de tanto fraude, de tanto robo, institucionalizado…? ¿Acaso no tenemos todos en mente treinta o cuarenta casos a cual más sangrante, más infame, más miserable? ¿Más exento, inmune, indemne, impune? No, no merece la pena porque todos sabemos, que estafa y abuso es parte sustancial del Sistema, del Régimen. Del sistema que nos rige. Del putrefacto modelo de libertades que nos hemos dado. Mejor dicho: que nos han vendido. Lo toma o lo dejas, no hay más. Hasta ahora. ¿O sí? 
 
 
Saludos y gracias por su atención. 

domingo, 3 de agosto de 2014

ARDOR GUERRERO...




Digámoslo otra vez…

¿Y ahora?..., ahora es la hora de las tribunas, de vociferar voz en grito, de la chulería, de las bravuconadas; de los despliegues guerreros; de las exhibiciones; de la publicidad televisiva, como si de una película nominada para un Óscar se tratara; de convertirlo en un acontecimiento cargado de       música y color; de darle el fondo trepidante que merece las hazañas bélicas; de cargarse de razones unos y otros. De la hipocresía Y de lo que menos me importa: la villanía de algunos de mi suelo patrio, la de ocultar hoy las pancartas de ayer. Ellos podrán los cojones, nosotros lo muertos, el eslogan que hay que callar porque la afonía de cuatro vividores, conviene, nos conviene.
De diez mil en diez mil, de cien mil en cien mil muertos, ni ellos lo sabrán con certeza. Sangre, muerte, dolor, llanto. Seres como tú y yo sacrificados en el altar del dios maldad, que el Dios Amor permite. Será Satanás; como tantos Satanás hechos carne y hueso que la humanidad soporta a lo largo de su existencia. Ya ves, fue hace un ratito, aún están enterrando a sus muertos y, ya lo tenemos olvidados. Un hecho más, un episodio más, ¡hemos visto tantos!, ¡nos quedan tantos por ver!. Irak, Afganistán, Serbia, Osetia, Georgia, Rusia, Europa, Ucrania, Gaza, Israel..., desisto. Siempre hay un comandante barbudo, o un gorila rojo, o un coronel decorado y condecorado, o un Führer, o un
personaje con mando en plaza..., qué me importa. La historia, las razas, las etnias, las religiones..., el poder, el oro, bueno ¿y qué?. Malditos todos, maldito cínicos, malvados todos. ¿Pero de qué razones pretenden cargarse, para justificar sus malditas medallas del poder absoluto y absolutista?; esas que llevan, ¡qué curioso!, colgadas junto al corazón. Vomitan sus cañones muerte y desolación y encima no se atreve, nadie, a llamarlo por su nombre, ese que remuerde la conciencia, ese que sintetiza la pura y auténtica realidad: crimen, asesinato. No, ahí están los medios gubernamentales: “avance de tropas”, “hostilidades”, “operaciones militares”, “defender la integridad territorial”. Serán malvados, todos. Los que justifican la crueldad históricamente encanallada del hombre y los que la practican. Mientras: perversión del lenguaje, eufemismos, para que su música no chirríe el tímpano, y el corazón permanezca cómo un témpano.
 
Saludos y gracias por su atención.

viernes, 18 de julio de 2014

Yo muero; tú mueres; él muere...





 
Una vez más. De nuevo el perenne olor de la muerte, el olor de una guerra milenaria, inagotable, el olor de sangre nueva derramada sobre una tierra vieja y santa.
Soy cristiano, soy católico, soy gentil y mi Dios quiso nacer judío. Por cultura, por historia, por religión mi sitio está entre ellos. Pero ni con el Viejo Testamento en una mano, ni con el Holocausto a mano de los nazis en la otra, me sale…, no puedo aplaudir los bombardeos, ningún bombardeo con razón o sin ella. Lo puedo explicar, casi justificar, pero no puedo admitirlo como franquicia sin inventar otro procedimiento, me supera. Más es decisión que toman los generales, los Jefes de Gobierno; a nosotros, a mí, me corresponde gritarles a la cara que no saben hacer otra cosa; que no saben, no quieren encontrar soluciones civilizadas. Sé que se me tachará de “buenista”, de ingenuo y hasta de hipócrita, pues lo siento. Así soy yo. Invocaré la paz porque nos la merecemos y porque hasta las bestias se amansan con música. Con la música de los tiros, me dirá alguno. Pues bien, entonces, tomemos posiciones. Todos. El sofás adormece y los telediario ya no conmueven. Si hay que parar al moro, al árabe, al islamita, al musulmán o como quiera que se llamen en ese mundo temido y temible, hagámoslo. Pero compartiendo responsabilidades presentes y futuras. Incluso remordimientos si llegara Hiroshima(bis).
Seguramente en este clamar y reclamar que hago, habrá quien mal interprete mis palabras o no llegue al fondo del siempre truncado afán por acabar con este mundo criminal en el que vivimos. El mundo del hombre animal, fiera; el mundo del hombre depredador de intereses materiales por los que mata sin contemplaciones; el del hombre violento y sediento de poder que asesina por lograrlo; el del hombre devastador que asola toda vida natural y  humana que encuentra a su paso; el del hombre depravado, de bajo y ruin instinto; el del hombre que con piedras o espadas, con la pólvora o con un poco de E=mc2, ha sembrado la tierra de cruces a lo largo de su existencia.
Mundo en el que el proyecto de hombre creyó callar la Voz del Hijo del Hombre.
Más aviso para navegantes de ayer, de hoy y de siempre:
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (Marcos 13:31)

 
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.

sábado, 12 de julio de 2014

HAMÁS Y NO SOLO HAMÁS




Es una realidad incuestionable, ancestral y trágica, que en el mundo árabe, musulmán, en el Islam y fuera de él; en el oriente medio y en el continente africano en general, solo cabalgan tres jinetes de los que cita Juan en el Apocalipsis, (Apocalipsis 6:1-8) EL de la guerra, el del hambre y el de la muerte. El rojo, el negro y el bayo… el blanco, el de la victoria y la paz, está condenado a no aparecer. Nunca, ni siquiera en un periodo de tiempo suficiente para dedicarse a amar al prójimo, a las mujeres.  
¡Qué aburrimiento de gente!, ¡Qué pena de gente!, ¡Qué convulsivas gente! Sangre, crueldad, venganza. Ni Alá, ni Mahoma, ni Dios en persona. No hay forma…, ni humana, ni Divina.
El género humano, de momento, no tiene arreglo, así, tajante, de forma concluyente y definitiva lo digo, es obvio. Pero creo, que determinadas zonas del globo, han enmascarado bastante bien los bajos instintos del individuo. Si no lo han superado, cuando menos lo dominan. Incluso una gran mayoría de ellos, se mueven por convicciones, más que por temores; por principios y filosofías que andan dentro de los parámetros que podríamos llamar del humanismo, de civilización, de racionalidad; en la mayoría, ha llegado a preponderar con más auge, genéricamente hablando, los sentimientos que les diferencia del resto de los animales. Es decir la buena voluntad, incluso un interesado egoísmo, que los obliga a un intercambio de intereses de índole moral.
Pero estos señores, de chilaba o turbante, de sable o máuser, de petrodólares o cabras, no cambian su cultura de guerras y desprecio al valor de la vida, de la vida ajena, claro. La solución a sus problemas, siempre concluyen, como la del nudo gordiano. Cortando nudos y cortando cabezas, como si Alejandro Magno no hubiese muerto trescientos y pico de años antes de Cristo.
Más hoy miren ustedes, hoy no tengo frío, la luz es lujuriosa y el azul del cielo arrogante, parece que lo acarician unas nubes tímidas y caprichosas. Hoy no se puede matar a nadie; sería más que un pecado, sería más que un crimen, sería: traicionar el amor de Dios. Hoy Judit, saldrá a la calle y el sol coqueteará con su hermosura, y a su paso dejará una estela de belleza entre su pueblo que les hará sentirse hombres de bien y de paz. Hoy Holofernes, levantará su campamento, y dirá a su ejército que Betulia es un vergel al que hay que proteger. Hoy el destino querrá que, la Hebrea y el Asirio, hagan el amor y no la guerra. No habrá cabezas rodando, no habrá muertes, solo beldad y verdad antes que vuelva a nublarse.
¡¡¡Ojalá!!!
 
 
Saludos y gracias por su atención.

lunes, 7 de julio de 2014

25 de Mayo elecciones europeas. El fenómeno "Podemos" Primera parte.



El 10 de Marzo de 2011, publiqué en este humilde blog, una breve entrada titulada INEM… TODO A CIEN, en la que aventuraba la tendencia política a la que podíamos llegar, dada la catastrófica realidad de paro, hambruna, indigencia, calamidad y desesperación a la que el Gobierno socialista de entonces nos estaba conduciendo.
Como quiera que mi audiencia se limita a unos pocos amigo, me permito volver a reeditarla, corregido el pequeño matiz del clima, el nombre del partido y su líder. (Igual consigo nuevos lectores) los viejos disculparan la reiteración. Creo.
Decía así más o menos:
Que se sepa. Aún nos quedan redaños para decíroslo: ¡Estamos hasta los cojones de limosnas! No queremos ser mendigos. Queremos ser Ministro, o diputado, o teniente alcalde, o cargo de confianza, o maricona y presentar un programa canela en una TV caca. Lo que sea. Pero los cuatrocientos veinte euros (420 €) os lo metéis por donde os quepa.  Yo sé, que lo que os pide el cuerpo es mantenernos a todos. Eso sí, colgados en la ventanilla del subsidio y el sonrojo, claro, claro. Para que tengamos claro de quién dependemos y a quién debemos las cáscaras de plátanos que nos comamos en esta turbia vida. Esta es la España que queréis, la que entra a hurtadillas a venderle al usurero del momento las cuatro piezas de oro de las comuniones, del recuerdo, de la nostalgia, de los abuelos. Esta es la España que queréis, la que anda buscando en Carrefour la bolsa de comida para
indigentes. Esta es la España que queréis, la de las largas colas en Cáritas. Esta es la España que queréis, la que ha de pasar por la quilla del barco del agravio y de la humillación, de la vergüenza y la impotencia; hasta que la tengáis suficientemente sumisa, maleable, dócil, mansa, hasta que os suplique árnica por molestar. Esta es la España que habéis logrado en los albores del siglo XXI, la progresista, la de izquierda, la de la “repartiora”, la anti-todo y pro- nada, la de “Podemos” de toda la vida, la de un tal Pablo Iglesia. Pena, ¡tío!
 
Saludos y gracias por su atención.

viernes, 4 de julio de 2014

LA MISIÓN


La Misión, película con guion y argumento basado en la vida del sacerdote jesuita, misionero y escritor peruano Antonio Ruiz de Montoya, es sin duda una obra maestra de la industria del cine; y una muestra bastante fidedigna de la labor que la Orden fundada por S. Ignacio de Loyola ha venido realizando por estos mundos de Dios que monopolizan los hombres.
Se podrá ser furibundo agnóstico o fervoroso católico, pero lo que no cabe duda, es que para hacer una sinopsis que trate el argumento de esta obra con cierta objetividad, hay que intentar abstraerse de sentimientos y prejuicios más o menos arraigados en nuestra mentalidad por formación y educación, en un sentido u otro. Ardua tarea ésta siempre, en lo cotidiano, en lo sencillo y en ir y venir de la vida diaria. Así máxime, cuando pretendemos enjuiciar hechos históricos y comportamientos culturales de otras épocas o de las contemporáneas.

Se desarrollan los acontecimientos de este relato en los alrededores de las cataratas de Iguazú, situada entre Argentina y Brasil, donde los jesuitas trataban de cristianizar a los indios guaraníes recogidos de la selva en una misión de la Compañía. Y hay que reconocer, que con gran éxito. Allí y en todo lugar, habría que convenir. Si bien, unos dirán que por candidez de los indígenas y argucia de los sacerdotes. Pero lo que se desprende de todos los testimonios, es incuestionable: cualquier contingencia en este empeño, repercutiría siempre en detrimento de los padres jesuitas. Sin embargo, por principios y por norma de conducta han llegados estos frailes y los de otras Órdenes Religiosas a los más intrincados lugares del planeta, sin violencias, sin amenazas.  Dado, entre otras razones, porque la Iglesia entendía que el derecho a la predicación del Evangelio no suponía la conformidad forzada del mismo, y siempre defendió y buscó la aceptación libre y voluntaria. Buscaban, integrándose primero en su mundo y enseñándoles después lo que sabían y creían: su fe. Fe por la que no les ha importado, a lo largo de la historia, perder sus vidas, unas veces a manos de sus propios prosélitos, y las más por los poderes político o militares. O ambos al unísono. Sólo una incomprensible locura puede conducir a algunas personas elegidas para tratar de infundir en los demás su filosofía idealista y su fe cristiana a riesgo de una muerte casi segura a cambio de nada, por altruismo, por una absoluta convicción en su Dios y su mensaje.
Los indígenas, acosados, perseguidos y cazados por mercenarios para su venta en el mercado de esclavos, dan muerte a varios de estos misioneros entre el miedo y la autodefensa. Desencadenante del nudo de esta obra.
A la misión vuelve el padre Gabriel con un oboe y una biblia para retomar de nuevo su labor de evangelización, e instruirlos en las técnicas y el uso de herramientas para la agricultura, la música, etc. En definitiva acercarlos a la cultura europea. Además de protegerlos de los tratantes de esclavos. Que a pesar de estar abolida esta práctica por Pontífices y la Ley de Indias que dictaron los reyes de España desde los tiempos del emperador Carlos V, se ejercitaba, por interese espurios, de forma impune por viejos militares españoles y portugueses. Contubernio que reportaba pingües beneficios entre los caciques de la zona.   
Aquí entra en liza el personaje que más simbolismos representa: el capitán Rodrigo Mendoza, militar, pendenciero y cazador arbitrario de indios. Tras dar muerte a su hermano en un duelo ocasionado por haberle arrebato éste la amante, entra en una depresión moral, espiritual y física. Cuando los remordimientos están a punto de hundirlo definitivamente, el padre Gabriel le ofrece una oportunidad: volverse con él a la reducción a modo de penitencia y consuelo. Admite el reto y previene al padre de su posible fracaso en el intento.
Arrastrando un voluminoso y pesado hato emprende la marcha hacia la desembocadura del Rio de la Plata, hasta donde rompe la gran cascada y junto a ella, la empinada, temible y enriscada cortada que sirve de acceso a la altiplanicie. Sólo, sin admitir la más mínima ayuda, inicia la subida jugándose la vida a cada pocos metros conseguidos. Sobre sus hombros sujeta la soga de la que cuelga parte de su vida: su silla de montar, su armadura, sus pistolas, sus espadas. Pesada carga que le ha acompañado durante muchos, muchos años y ahora lo quiere empujar al vacío, al abismo. El pundonor de la hidalguía española, el arresto del soldado y el deseo ferviente de hacerse perdonar por Dios y los hombres, le llevan exhausto a la cima. Los indios guaraníes que ha contemplado el corazón puesto en la gesta del traficante de esclavos, perdonan a su verdugo y cortan las ataduras dejando caer al fondo del rio su pasado de violencias y amarguras.
Paradójicamente no pasaría mucho tiempo, sin tener que romper su propósito. Decisiones de ambiciones políticas y acuerdos de intereses entre España y Portugal le condicionan a abandonar la misión; y a los padres y hermanos jesuitas en la disyuntiva de irse o ponerse junto a los nativos para su defensa. No hay lugar a dudas, la protección es la única decisión coherente con sus principios, espirituales y morales. Y desde dos frentes, el espiritual y cristiano representado por el padre Gabriel, y el militar y violento personificado por el capitán Rodrigo Mendoza, junto al resto de la misión, se enfrentan en un holocausto a las fuerzas infinitamente superiores de los ejércitos portugueses.                 
--“Vuestra Santidad el pequeño asunto que me trajo aquí, al más lejano confín de la tierra, está ya resuelto. Y los indios están libres de nuevo para ser esclavizados por los pobladores españoles y portugueses… Creo que este no es el tono adecuado”…   Le traiciona al Nuncio el subconsciente en estas palabras iniciales. Al punto que rectifica radicalmente su misiva al Papa y le da un enfoque más conforme con la filosofía de la iglesia católica y la hipocresía de las monarquías dominantes. Todos conscientes que la verdad aparente, encierra una mentira soslayada.
…”Así pues Vuestra Santidad ahora vuestros sacerdotes están muertos y yo sigo vivo. Pero en verdad soy yo quien ha muerto y ellos los que viven. Porque como ocurre siempre el espíritu de los muertos, sobreviven en la memoria de los vivos”.
Saludos y gracias por su atención.

viernes, 9 de mayo de 2014

...DE PROVINCIAS...


Bueno, pues ya están aquí una vez más, ya vuelve esta farándula con su circo ambulante; abandonan por unos días sus enmoquetados salones de comedias y sesión doble para irse de provincias a vociferar viejos y manidos guiones, papeles sepia emborronados con tantos y tantos apuntes y correcciones inútiles. Se subirán a las tribunas a restregar la paja del títere de enfrente y ocultaran con un guiño macabro la viga que lleva alojada en el suyo. Interpretaran falsas acusaciones entre veteranos farsantes, y repetirán viejas promesas para un público avejentado y cansado.  Harán ruido y llenaran el negro cielo de nuestra existencias con los fuegos pirotécnicos de la trastocada feria electoral, conscientes que son bellos, que son luz y colorido, pero efímeros. Juego de sugerentes dibujos, fugaz, momentáneo, como nuestra esperanza, como nuestro voto, que dura lo que dura el recuento.
Me perece poco el voto. Me parece que hago el ridículo acudiendo una y otra vez con una maldita papeleta premiada, marcada y trucada de una maldita ruleta que no se cansa de repartir desolación. Me parece grotesco ser claque, cómplice y parte de este juego de prestidigitadores; ser un maldito número perdido entre millones de parias que acuden hipnotizados al oír la cautivadora flauta de Hamelin, nos lleve este a despeñarnos por el barranco como a ratas o a la muerte civil, más cruel, más sarcástico, pero más fino.  Me parece el ejercicio del bufón en unas cortes rebosante de Tartufos. Ser puta y poner la cama…
Me parece poco el voto.
Me parece, que la abulia, la desilusión, la apatía, el abandono, la desesperanza, la frustración que se respira entre trabajadores y luchadores honrados del pan nuestro de cada día, no pueden, no debe quedarse anclada por más tiempo en el infierno de la incertidumbre, la indigencia y la vergonzante vida a la que le han arrastrado una tribu de ladrones, ineptos, incompetentes y miserables ralea de malhadados políticos. Ésos que un desdichado día robaron el voto de la buena paz. La del corazón. La de la verdad que sigue secuestrada en las mismísimas manos. Sin enterarnos. Todavía.
Me sabe a poco el voto. Cuando menos el convencional.
Pero no, hay que votar. Hay que demostrarles por enésima vez, que admitimos su juego, y pulpo cómo animal de compañía; para que nunca les pueda servir como coartada, si un día hartos, del uso fraudulento que hacen de nuestros deseos de democracia y libertad, les decimos que bajamos el telón.



Saludos y gracias por su atención.
 

jueves, 20 de febrero de 2014

LA ESPAÑA POSTERGADA


Un apunte...
Una vez, hace años (muchos años), estuve vinculado a la Cruz Roja. En aquel centro, repartíamos ropa de segundo uso. A quien venía pidiendo mantas, pantalones, camisas o cualquier otra ropa, no se le preguntaba nada, sencillamente se le daba si podíamos cubrir su necesidad, sin más. Pronto hubo que hacer una lista y llevar un control, más o menos riguroso, porque había quienes no lavaban las ropas: las tiraban a la basura cuando consideraban que estaban suficientemente sucias y volvían a por otra remesa. Abuso de los sinvergüenzas de siempre y un atraco en detrimento de quienes verdaderamente lo necesitaba.
Cuento éste hecho, real como la misma vida, porque estoy convencido que en los comedores Sociales dependientes de los Bancos de Alimentos o de la filantropía de gente generosa, se sentaran y se atiborraran todos los días, los clásicos caraduras de toda la vida; gente sin escrúpulos que no dudaran en zamparse el plato de comida del que de verdad pasa necesidad, hambre y sonrojo. Bichos, mangantes, parásitos y estafadores que nunca faltan. Pero que al ejercitar la virtud de la caridad, en éste modo (no hay otro), es inevitable.  
Lógico: por todo lugar, podemos ver la hambruna, la indigencia más vergonzante, la mendicidad lacerante. Las deudas, los desahucios, humillan a unos y a otros, a los que vivieron años de bonanza y, a muchos que empezaban a gozarla. La picaresca como primer recurso, ha dado paso al hurto famélico y al violento. La criminalidad, las mafias mandan y dominan en una sociedad asustada. La corrupción es el único oficio al que aspira infinidad de gente de ambos sexos. Se halla instalada en las calles soleadas; entre los altos estamentos y entre los cueros de los sillones oficiales. Podemos ver todo esto y mucho más, a poco que nos asomemos a la vida de cada día: descomposición, latrocinio.
A la Iglesia, se le ataca por hacer, lo que mejor sabe hacer; lo que ha hecho desde el Divino Maestro a la fecha: repartir pan. Pero no quiere protagonizar, no quiere fiscalizar, ni mandar, ni supervisar, ni arrogarse, ni apropiarse de lo que sus fieles o no fieles, hagan de motu proprio, o en su nombre: sea caridad, solidaridad, misericordia, humanidad, o cristiandad, llámenle como quiera. En todo caso, lo que los curas quieren es que sea testimonio que emana de su apostolado. En definitiva, que quede patente su estilo sui generis; que se sepa que cuando se abren las puertas de un comedor en un centro de Cáritas diocesanas, a nadie se le pregunta nada, a todos se les da de lo que hay, aún a riesgo de la mentira; y sobre todo no se coloca en su frontispicio un letrero en el que rece: POR INCOMPETECIAS DE LA CASTA POLITICA. Aun siendo cierto, claro.
 
Saludos y gracias por su atención.

sábado, 15 de febrero de 2014

¿RECUERDAS?...

ESTO?...


En los denostados tiempos franquista, en 1º y 2º de Bachillerato, a los niños, nos daban, FEN (Formación del Espíritu Nacional), asignatura que aunque se entendiera de claro proselitismo ideológico, a mí no me lo pareció nunca. Sus dos libros: Vela y Ancla en 1º y Aprendiz de Hombre en 2º, no eran más que una recopilación de magníficos textos, páginas escritas por ilustres literatos, poetas y filósofos que nos hacían leer para significarnos valores como: humanismo, filantropía, solidaridad, lealtad, idealismo, altruismo, generosidad, sentido del bien común..., y Dios, patria y familia, naturalmente.
 
Me vais a permitir, que entresaque un poema, seguramente de sobra conocido por vosotros, pero que a mí particularmente me ha servido de referente a lo largo de mi vida:

 
Rudyard Kipling
Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.

Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,

y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;

Si engañado, no engañas, si no buscas más odio,

que el odio que te tengan...

Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres;

Si al hablar no exageras lo qué sabes y quieres.

 

Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;

Si piensas y rechazas lo qué piensas en vano.

Si tropiezas el Triunfo, si llega la Derrota,

y a los dos impostores los trata de igual forma.

Si logras que se sepa la verdad qué has hablado,

a pesar del sofisma del Orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,

aunque esta obra sea la de toda tu vida.

 

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría

tus ganancias de siempre a la suerte de un día;

y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,

sin decir nada a nadie de lo qué es y lo qué era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,

aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,

y se agarren contigo cuando no quede nada

porque tú lo deseas y lo quieres y lo mandas.

 

Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud,

si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.

Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida.

Si todos te reclaman y ninguno te precisa

si llenas el minuto inolvidable y cierto,

de sesenta segundos que te lleven al cielo...

Todo lo de esta tierra será de tu dominio,

y mucho más aún: serás HOMBRE, ¡hijo mío!

(IF de Rudyard Kipling)

 

Decidme, ¿Debo avergonzarme de haber recibido esta educación? Lo qué me avergüenza es que se haya perdido.
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.