martes, 5 de enero de 2016

NOCHE DE REYES






Se acerca la hora mágica. Y los recuerdos de esta noche misteriosa, única capaz de perturbar el sueño sereno y dulce de un niño, permanece indeleble en el seno de los momentos felices que tu destino te ha concedido.  Cuando aún eres pequeño, tan pequeño que no necesitas de fantasías, sino de la verdad que mamá te cuenta, el sueño no puede contigo. Y con la última advertencia—sino duermes no vendrán los Reyes Magos—cierra los ojos con fuerza, pero abres los oídos de par en par. El más leve ruido será sospechoso: –ya están aquí musitas a oscuras sin moverte hasta que feliz te duermes sin darte cuenta.

Cuando la duda es superior a la certeza, te levantas, vas al baño y con disimulo te cercioras que los bultos están donde el año anterior. Y sin hacer ruido vuelves a la cama hasta que la impaciencia te lleva a la habitación de tus padres para comunicarles con cierta candidez, que ya han venido. Así, con cierto disimulo porque no quieres romper el misterio de la inocencia que ellos intentan que permanezca en ti el máximo de tiempo posible y tú no quieres que se te escape.  

Cuando ya te convierte en cómplice con tus padres, aún, a estas horas, te ronroneará el gusanillo antes de conciliar el sueño: --¿me habrán comprado lo imposible?, seguro y, feliz te tapas hasta las orejas.

Cuando llevas años reviviendo en tus hijos lo que tú sentiste y hogaño en tus nietos, a estas horas, te vas al tálamo a esperar a tu santa “contraria”, que ha envuelto el último paquete, ha puesto el último nombre y ha sido un año más, feliz como una enana. Nada importa que dentro de los papales de colores haya mucho o poco. Hay con toda seguridad mucho amor y unos momentos indescriptibles de felicidad. Y si hay algo más, pues tampoco importa, Dios proveerá. Y es que quizás, en este mágico día, sea la primera vez en nuestra vida que aprendernos a distinguir valor y precio.

Que seáis todos enormemente FELIZ. Con o sin sorpresa.


Saludos y gracias por su atención.

sábado, 2 de enero de 2016

"LLORA COMO MUJER LO QUE NO SUPISTES DEFENDER COMO HOMBRE"




BILDU, ETA, A. Mas, Pujol… continúan levantando sus tiendas, sus barracas donde asentar sus posaderas en el campo de batalla de las tierras españolas. Y no son enemigo que acampen en las afuera, en despoblados desde donde pergeñar sus ofensivas, sus embestidas, no. Cual caballo de Troya lo han acarreado hasta el interior de sus murallas un montón de incautos; convencidos unos, amedrentados otros, interesados todos. Con la anuencia de políticos y Tribunales; con el quebranto de las leyes y la corrupción moral por bandera.

BILDU, ETA, A. Mas, Pujol… Cada cual a su estilo y manera. España, reino de taifas, coreamos hasta la saciedad. La historia se repite cíclicamente, dicen. Y parece que esta vez los invasores se han camuflado de salvadores de patrias entre sus hijos, entre compatriotas que no dudan en hacer jirones la historia, la lengua, el patrimonio, la cultura, la prosperidad, la paz, la libertad de la nación que ha visto crecer a sus ancestros y por la que han muerto, por defender su integridad, su gloria, su futuro.    

Puede que alguna Aixa, alguna sultana española, alguna anciana madre de algún Boabdil, esta vez español, nos grite a todos, aquello de: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”

Lo sabemos. Sin más:

En este presente, en España tenemos a Boabdil el grande, al chico, al intermedio y al de la talla XXXLLL. Nos sobran usurpadores de todo color y pelaje, y nos faltan sultanas que adviertan a sus hijos.

En este presente, en España, puede que la historia se repita pero a la inversa, y el rey castellano llore como mujer lo que no supo defender como hombre, o su hijo. O todos nosotros más bien.

En este presente, en España, Aixa vive entretenida; engañada anciana, a la que le han robado joyas y perlas de sueños e historia, tesoros heredados de padres a hijos, para engatusarla con un cofre de plástico lleno con falsa bisutería de independencias protectoras y odios al mestizaje de pueblos hermanos. Senil dama que para cuando se dé cuenta de la basura que tiene entre las manos, ya será tarde, ya no podrá hacer ningún reproche a su hijo. Se habrán quedado con todo y vendido los harapos de sus vestidos a los moros y todos los que empujen las fronteras de su pasado y su futuro.

En este presente, en España, arietes de sus hijos y de sus enemigos hacen tambalear sus cimientos. Mientras, unos se encogen de hombros, otros ponen la mano y cierran los ojos, los más perdieron la hombría como Boabdill, y todos, nosotros lloraremos como maricas.



Saludos y gracias por su atención.